Entrevista a Asdrúbal Aguiar, profesor
visitante de la Universidad de Buenos Aires
"AQUÍ SE VA A PRODUCIR
UNA INSURGENCIA"
19 DE AGOSTO DE 2007
"Creo que estamos ante
un proyecto sin destino que sólo puede cuajar con el
uso real y cierto de la Fuerza Armada"
ROBERTO GIUSTI - EL UNIVERSAL
Con la ventaja que, dice, da la distancia (es profesor visitante
en la Universidad de Buenos Aires, Asdrúbal Aguiar se
pronuncia contra la participación en un eventual referendo
aprobatorio de la reforma constitucional. Y fundamenta su posición
afirmando que la democracia no es negociable y por tanto un
medio legítimo, el acto electoral, no se compadece con
un fin ilegítimo, la consolidación de una dictadura.
"En la Corte Interamericana aprendí que no se puede
torturar a un hombre para que confiese sus crímenes.
La ética marxista de Chávez (el fin justifica
los medios) se contradice con la democrática y por eso
no podemos escoger a un autócrata por la vía democrática".
-Lo otro es la lucha armada
-Hay muchas formas de resistir a los autócratas, incluso
legitimados por la Constitución y no me refiero exclusivamente
al método gandhiano. Sólo que se debe apelar a
la imaginación, elaborar una agenda propia y no actuar
reactivamente porque ahí Chávez nos lleva gran
ventaja. El proyecto de reforma constitucional no es producto
de la improvisación. Los venezolanos lo hemos subestimado
acusándolo de iletrado y de improvisado. Pero es difícil
pensar que un hombre con 25 años de práctica política
no haya aprendido las reglas básicas del ejercicio del
poder. Ya han pasado más de 25 años desde el inicio
de su lucha conspirativa en 1982.
-¿Cómo puede haberse elaborado con tanto
refinamiento y premeditación un proyecto que nos retrotrae
a formas primitivas de dominación?
-En el fondo, Chávez vuelve por los fueros del sueño
marxista que no logró cristalizarse en Venezuela y cuyo
primer espacio se logró durante el gobierno de Medina
Angarita, frustrado por el golpe del 18 de octubre de 1945.
Luego la izquierda opta por la vía de la insurgencia
armada de los años 60 para encontrarse con una nueva
frustración. Y por eso Chávez abre fuegos en el
discurso de su propuesta de reforma constitucional rindiendo
homenaje al capitán de navío Víctor Hugo
Morales, actor fundamental del Porteñazo.
-Pero hablas de un intento fracasado que los venezolanos
rechazaron por considerarlo totalitario frente a la propuesta
democrática del Pacto de Puntofijo. ¿Por qué
habrían de apoyarlo ahora?
-Sobre esto no tengo ninguna duda. Se trata de imponer un proyecto
a contrapelo del sentimiento mayoritario y en línea contraria
a la historia republicana, iniciada en 1811, cuando se inicia
un modelo equilibrado entre la experiencia liberal y las exigencias
de justicia social. Ya en la Constitución de 1999 aparecen
los primeros elementos, revelados hasta la saciedad en 2004,
al presentar Chávez el nuevo mapa estratégico
de la revolución. La reforma constitucional resulta una
variante musical de la Constitución cubana de 1976, reformada
en 1992.
-¿No resulta simplista despachar el proyecto
chavista como una copia del modelo cubano?
-Hay un hecho central confesado por el propio Chávez
ante la Asamblea Nacional y es que él consultó
con Fidel Castro, el dictador de Belarús y Daniel Ortega
los aspectos centrales de la reforma, pidiéndole identificar
los errores cometidos por ellos para no repetirlos. En todo
caso, se trata de un proyecto marxista leninista, orientado
a la configuración de una sociedad y de un Estado socialistas.
-¿Qué sentido tiene darle revestimiento
jurídico y legal a una realidad política que,
de hecho, se nos está imponiendo día a día?
-No hay un dictador en América Latina que no haya pretendido
revestir su mando con el óleo de la constitucionalidad.
Pérez Jiménez se hacía llamar presidente
constitucional. Chávez usa las formas para alcanzar una
finalidad, aunque su planteamiento implica un golpe a la Constitución
vigente y un crimen constitucional.
-¿Dónde están el golpe y el crimen?
-La Constitución señala que únicamente
a través de una Asamblea Constituyente es posible modificar
los principios sobre los cuales se sustenta. También
establece que sólo se puede acudir a la vía de
la enmienda o de la reforma cuando se pretende modificar uno
que otro artículo sin incidir sobre la totalidad del
plexo constitucional. Cuando Chávez presenta el proyecto
admite que los 33 artículos a ser modificados inciden
sobre la totalidad del texto constitucional, es decir, que hay
un cambio sustantivo. Por tanto la reforma se concreta por la
vía extraconstitucional.
-De cualquier manera está imponiendo su diktat.
-El dilema central se nos presentará cuando
llegue la hora de preguntarnos si vamos a cohonestar el crimen
constitucional.
-Él
habría podido convocar la Constituyente para cumplir
los extremos legales y conseguir lo que anda buscando. ¿Por
qué no lo hizo?
-Porque si hubiese abierto la posibilidad de una constituyente
se habría topado con el problema de 1999, cuando abrió
el juego a factores opuestos al modelo marxista leninista y
se creó una serie de obstáculos. Por eso, a pesar
de tener la Asamblea a su favor, no pudo cristalizar la totalidad
de su proyecto en la Constitución. Además, a Chávez
se le agotó el tiempo histórico y está
a punto de cerrar un ciclo generacional de 30 años que
marca el fin de su era.
-Las apariencias no parecen confirmar esa opinión.
-No digo que Chávez vaya a caer hoy o mañana,
pero el tiempo real de despliegue de su fuerza política
se agotó. Por eso hay una gran ruptura entre el país
que emerge del estudiantado y el chavismo, atado a la concepción
materialista de la Historia. Entre esa idea anticuada y la nueva
generación, que nace dentro del mundo global y de la
inteligencia artificial, no hay conciliación posible.
Él no puede conducir al país sino por la vía
de la aceleración del tiempo propio o de la imposición,
por la fuerza, de su proyecto político. Ese es su gran
dilema.
-En otras palabras, aquí está planteado
un conflicto.
-Inevitablemente. Tengo la convicción absoluta de que
estamos ante un proyecto sin destino, que sólo podrá
cuajar ante el uso real y cierto de la Fuerza Armada. Por eso
Chávez insiste en la idea de la revolución pacífica
pero armada.
-Una revolución armada frente una oposición
desarmada.
-La preocupación de Chávez, expresada en su propuesta,
se reduce a cuatro grandes elementos centrales con los cuales
pretende consolidar su modelo de dominación. Uno incide
sobre las libertades y el régimen económico. Se
crea un régimen de propiedades alternativas a la propiedad
privada (social, comunal, colectiva, pública) sujetas
al control pleno del Estado, mientras que la privada pierde
su condición de derecho. El modelo dentro del cual operan
las libertades económicas es socialista y por tanto el
hombre que tiene la propiedad privada sólo puede hacer
uso de ella en el marco de producción determinado por
el Estado. Está sujeto a expropiación. La misma
concepción que priva en la Constitución cubana.
Un modelo de economía central planificada donde los medios
de producción estratégicos (fundamentales dicen
los cubanos) corresponden al Estado.
-En Venezuela los medios de producción estratégicos
siempre han estado en manos del Estado.
-Sí, pero dentro de una concepción de capitalismo
de Estado. Se operaba dentro de un sistema de libertades y de
oportunidades donde había regulación, pero no
una regimentación, por parte del Estado, de las condiciones
del mercado. Vivíamos un régimen de equilibrio
entre las libertades individuales y colectivas. Al final privaba
aquella que estuviera de acuerdo con las justas exigencias de
la democracia. En esta Constitución priman las colectivas.
Estamos, así, ante una propiedad menguada donde muere
el concepto de propiedad privada liberal, que implica uso, goce
y disposición de los bienes.
-¿Cuáles son los otros elementos centrales que
mencionabas?
-Chávez elimina la estructura orgánica de intermediación
del poder con el uso de dos fuerzas: una que viene de arriba
hacia abajo y otra en dirección contraria. Con la primera
crea regiones militares, provincias, municipios y ciudades federales
que rasgan el espacio de los estados y municipios existentes
desde la fundación de la República y que pueden
ser integrados a una autoridad designada por él. Desde
abajo se ejerce una presión ascendente con el denominado
poder popular comunal (asambleas) que, como en Cuba, no son
autogeneradas sino organizadas, registradas, legitimadas y financiadas
por el Presidente. Sólo que Chávez trasciende
el modelo cubano, pues mientras allí cumplen la exigencia
de la elección en la base popular, aquí el poder
popular no deriva del voto.
-Al estilo de los soviets.
-Las
comunas y asambleas populares tienen lugar por la vía
de la agregación espontánea y no a través
del ejercicio del voto. De manera que el poder popular le sirve
al Estado nacional y éste es sirviente del autócrata.
Al final todo queda en el puño de Hugo Chávez.
-Dices que, necesariamente, acudirá a la fuerza
para imponer su proyecto. ¿Cómo valoras la concepción
que priva sobre la Fuerza Armada en la reforma?
-Otra vez se toca la experiencia cubana, con aproximaciones
al modelo del fundamentalismo islámico, al crearse la
milicia popular. Los fines de Chávez son contradictorios
con una Fuerza Armada profesional y por eso pretende acabar
con los comandos de fuerzas separados. La primera decisión
tomada a la caída de Pérez Jiménez fue
la eliminación del Estado Mayor General de las FAN porque
era un núcleo de concentración de poder que unificaba
la estructura militar, arriesgando el funcionamiento de la libertad
y de la democracia. Si Chávez reunifica a las distintas
fuerzas por una parte, por la otra las transforma en meras reparticiones
administrativas, las devalúa, las desinfla, las reduce
a una actividad meramente profesional. Y ahí crea el
gran componente: la milicia popular bolivariana como columna
vertebral de la nueva organización militar. En la Constitución
del 99 la Fuerza Armada sólo puede cooperar en el mantenimiento
del orden interno y la seguridad ciudadana es tarea exclusiva
del mundo civil. En la reforma, Chávez le entrega a la
milicia el ejercicio y cuidado de la seguridad ciudadana. De
manera que el país entra en la fase de militarización.
De allí que transforme a la Fuerza Armada en guardia
territorial y de paso dice que con ella se constituirá
la Policía Nacional.
-Hablas de conflicto. ¿De dónde saldrá
y de qué forma?
-El país está desestructurado como cuando la dictadura
de Pérez Jiménez. Los partidos funcionaban en
la clandestinidad, pero sin fuerza para insurgir contra el régimen.
Sin embargo, Pérez Jiménez cayó. Ahora,
¿por qué los venezolanos no han reaccionado hasta
ahora frente a este proyecto? Quizás porque cada quien
mide la desgracia según toque o no a su puerta. Sólo
que ahora la afectación será total y nadie escapará
a su influjo. Aquí tiene que producirse y se va a producir
un fenómeno de insurgencia cuyo curso ya veremos. Veo
dos países. Uno que insurge, el de los estudiantes y
otro, el de Chávez, que es el de la explotación
del hombre por el hombre. La conciliación entre los dos
es imposible. Aquí va a ocurrir algo. ¿Cómo
va a ocurrir? No lo sé.
rgiusti@eluniversal.com
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